Un imponente León ante la puerta, una invitación a cruzar el umbral de la curiosidad y tras ella, más puertas.
Abre la que desees y descubre más allá El otro lado de la dulzura, donde perderse siempre es posible ...
Rubor disfrazado...
titilar palpitante en la mirada,
encuadrando al anfitrión
de esta danza mágica.

La incipiente sonrisa,
la trémula voz dando las gracias...
Asiente el gesto.
Tañen campanas...
dos, tres, cuatro...
doce.


© Auro


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