Un imponente León ante la puerta, una invitación a cruzar el umbral de la curiosidad y tras ella, más puertas.
Abre la que desees y descubre más allá El otro lado de la dulzura, donde perderse siempre es posible ...
Hiendes entre tinta los escarceos de tu mente.
Acuarela sobre la piel preñada de arreboles y cerúleos.
Tatúas destreza entre hálitos e hilos, y clamas atino de noches violáceas.
Es Palabra el Verbo que agita sensaciones y emociones.

Sentir.
Ser.
Eres el pulso trenzado bajo el halo purpureo.
Rugido silente que penetra, horada y encumbra.

© Magade Qamar