Los dedos de Él la tocaban, tan íntimamente, y ella oía un ruido como el de un fuerte ronroneo de gato, como si Él disfrutara acariciándola tanto como ella disfrutaba siendo tocada.
Su clítoris se hinchó hasta convertirse en un dolor de necesidad. Cuando le metió un dedo gordo, su espalda se arqueó ante la explosión de placer.
—Oh, ohhhhh. El sonido salió de ella, un sonido prolongado. Él introdujo otro dedo, bombeando ligeramente mientras su otra mano jugaba con su clítoris. Todo allí abajo se tensó mientras ella se acercaba a un pico increíble y Él se apartó. Su gemido fue ahogado por más palmadas en el culo. Su orgasmo acechaba, justo fuera de su alcance, convirtiendo el dolor en estrellas fugaces de excitación.
© J.P.Alexander
Implorando ser esclavizada para conocer el verdadero infierno del placer... va percibiendo lentamente la mano dominante del Caballero... traspasando las barreras de la inocencia de su piel... esa mano que libera la tensión de su deseo... que la va moldeando a su antojo... que la va explorando... que va marcando su territorio... esa mano poderosa que la va enloqueciendo al sentirse castigada y premiada... sintiendo estrujado cada latido... encadenada hasta el último poro...
© María
"... pasaba la media noche cuando entraron a la habitación violeta, llevaba las muñecas hermanadas y un beso tan profundo, que rellenó todas sus grietas.
Las horas siguientes se sucedieron como en una bruma, entraba y salía de la realidad, se sentía protagonista y espectadora, como si cuerpo y alma en momentos se separaran y al unirse, lo hacían con fuerza. Despertó a su lado, un estremecimiento la desbordó al ver las marcas en su cuerpo, vestigios de una noche sin freno."
© Verónica
Engarza una cadena a mi collar, como una gatita agitada pegada a sus zapatos, gateo a su lado.
Cual ritual me eleva ante su Cruz de San Andrés, me apresa en sus argollas de cuatro amarres.
Una banda de seda encubre mis ojos, mientras sus labios y los míos se hacen vicios de esta lujuria de apetitos inmensurables.
Dueño de mi sumisión exaltando mis sentidos.
© Cora
Mi cuerpo es el altar donde ofreces el fuego líquido de tus deseos. Como una Bendición Sanadora vas sellando los poros de mi piel. DeseándoTe.
Soy obra creada a tu libre albedrio. Un pergamino firmado por ti. Miras con satisfacción la hilera que cruza mi busto, desciende como una señal que indica allí donde palpita las ganas de arder contigo.
© Auroratris
"Gemía, y mi aliento reverberaba ante Tu Mirada. Tu gesto se aplicaba guiando el juguete por la cascada de piel desvirgada en deseo, en sentido..., erizando cada poro..., haciéndome arquear la espalda, sintiendo la profanación que en mí erigías, uniéndoTe conmigo en los líquidos besos condensados en mi boca, irrigados bajo tus gruñidos... entre tanto mi cuerpo se mantenía abierto en cruz, ataviado de cuerdas y nudos, benevolente ante Tus embestidas, ante la sangre que reclama, presto al rigor de Tus Perversiones, a la complacencia de Tu Voluntad..."
© Magade Qamar









