Los dedos de Él la tocaban, tan íntimamente, y ella oía un ruido como el de un fuerte ronroneo de gato, como si Él disfrutara acariciándola tanto como ella disfrutaba siendo tocada.
Su clítoris se hinchó hasta convertirse en un dolor de necesidad. Cuando le metió un dedo gordo, su espalda se arqueó ante la explosión de placer.
—Oh, ohhhhh. El sonido salió de ella, un sonido prolongado. Él introdujo otro dedo, bombeando ligeramente mientras su otra mano jugaba con su clítoris. Todo allí abajo se tensó mientras ella se acercaba a un pico increíble y Él se apartó. Su gemido fue ahogado por más palmadas en el culo. Su orgasmo acechaba, justo fuera de su alcance, convirtiendo el dolor en estrellas fugaces de excitación.
© J.P.Alexander

Aplauso...una escena impactante y caliente...Muy bien escrita!
ResponderEliminarBesos a los dos!
El fuego se hizo Dueño y Señor en mi propuesta con relatos y poemas candentes.
EliminarBesos dulces Lunaroja.
Sin palabras. Todo se comulga. Precioso.
ResponderEliminarMil besitos más y mi cariño ♥♥
Como debe ser para alcanzar la plenitud en el placer.
EliminarBesos muy dulces Mi Querida Auro.
Me encantó el relato de J.P. Alexander. Y, como siempre, las imagenes que escoges para acompañar los relatos me flipan, Dulce *.* La de cosas que se pueden hacer en ese sillón violeta...
ResponderEliminarOtro besazo dulcísimo
Me gustan las imágenes que dicen tanto como las letras, y juntas ambas cosas se potencian. Es la idea de este blog. Los sillones, en especial los violeta, dan mucho juego, si yo te mostrara ;)
EliminarUn dulce beso más Señorita.