Engarza una cadena a mi collar, como una gatita agitada pegada a sus zapatos, gateo a su lado.
Cual ritual me eleva ante su Cruz de San Andrés, me apresa en sus argollas de cuatro amarres.
Una banda de seda encubre mis ojos, mientras sus labios y los míos se hacen vicios de esta lujuria de apetitos inmensurables.
Dueño de mi sumisión exaltando mis sentidos.
© Cora

Para enmarcar y no en si por mi escrito, por todo el conjunto
ResponderEliminarcomo nombré la cruz donde se vivieron en el relato un sin fin de momentos intensos.
La fotografía es una preciosidad, con ese pelo azabache de lado y ella sustenta.
Mi gratitud por lucirlo en ambos blogs.
Besos dulces para ti y para quienes visiten aquí.
Pues allí lo tienes enmarcado y enmarcada :) Nada que agradecer, lo hago yo por brindarme estos regalos que luzco con todo placer.
EliminarBesos siempre dulces Corita.
Qué maravilla..una entrada brillante! Besos a los dos
ResponderEliminarTodo ángel ilumina siempre lo que hace y así es Cora.
EliminarUn beso dulce Lunaroja.
Eliges los fragmentos más intensos, aquellos donde el momento es decisivo para el juego. Precioso conjunto.
ResponderEliminarMil besitos más para cada uno, con mi cariño ❤️❤️✨✨
Así es, es lo que busco, el climax de cada relato, aunque también hay otros puntos álgidos que pueda destacar en otro momento.
EliminarBesos muy dulces Mi Querida Auro.